Murió Taty Almeida, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, referente de memoria, verdad y justicia

«En mí están todas las Madres. Las madres que aún están, las que no están, pero que siempre van a seguir estando», dijo este año Taty Almeida. Y dijo también que «la lucha no termina, la lucha continúa (…) la única lucha que se pierde es la que se abandona».

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«Nos enseñaste que la lucha también puede abrazarse con alegría. Tuviste, además, la enorme sabiduría y capacidad de caminar junto a los más jóvenes, acompañando y escuchando siempre (…) Prometemos cuidar tu memoria y la de Alejandro, llevando tu legado a cada rincón», dijeron este domingo las Madres. Foto: Guido Piotrkowski.


14 de junio de 2026 Hora: 22:18

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La presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, popularmente conocida como Taty, murió este domingo a los 95 luego de una vida dedicada a la militancia, los derechos humanos y la búsqueda de su hijo Alejandro, secuestrado por la Triple A en 1975, a los 20 años, y desaparecido desde entonces. Ese hecho la adentró en el camino de convertirse en una de las voces más firmes e incansables en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Argentina.

«Con un dolor muy profundo, nos toca compartir la noticia más triste: hoy partió nuestra querida Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea fundadora», informó este domingo la asociación nacida en plena dictadura argentina y que se levantó frente al terrorismo de Estado y la impunidad.

«Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor. Gracias por tu compromiso, por tu militancia, por tu ternura y por cada palabra que siempre será un refugio y un abrazo (…) Por esa capacidad tan tuya de hacer más livianos los momentos difíciles sin perder nunca la profundidad de tus convicciones», dijeron las Madres en tributo a la indiscutible referente del movimiento de derechos humanos.

«Nos enseñaste que la lucha también puede abrazarse con alegría. Tuviste, además, la enorme sabiduría y capacidad de caminar junto a los más jóvenes, acompañando y escuchando siempre (…) Prometemos cuidar tu memoria y la de Alejandro, llevando tu legado a cada rincón. Y cada vez que alcemos la voz por los 30.000, también te haremos presente», añadieron en un comunicado publicado en redes sociales.

«La búsqueda de Lydia Estela Mercedes Miy Uranga comenzó el 17 de junio de 1975, cuando desaparecieron a su hijo Alejandro. Jamás logró dar con sus restos. Referente indiscutida del movimiento de derechos humanos, será recordada como una militante de la vida», publicó Página 12 a poco de conocerse la noticia de su fallecimiento.

Taty Almeida nació en 1930 en Buenos Aires y se formó como maestra de escuela, una profesión que ejerció durante pocos años. Casada con Jorge Almeida, tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y María Fabiana.

Cuatro años después del secuestro de su hijo, en 1979, se unió al grupo de mujeres que conformaban las Madres de Plaza de Mayo y a partir de entonces su búsqueda estuvo asociada a la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Cuando en 1986 se produjo la división de Madres de Plaza de Mayo, se integró a Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, desde donde desarrolló gran parte de su militancia.

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Taty Almeida, no solo referente en la lucha, sino en la humanidad y el amor, y muy querida. Foto: Guido Piotrkowski.

A diferencia de otras de las madres que formaron el núcleo de la Plaza de Mayo en los primeros años de la dictadura, nació en una familia militar: su padre lo había sido y también otros familiares mantenían vínculos con ese sector. El secuestro y desaparición de Alejandro, quien trabajaba en Telam y en el Instituto Geográfico Militar, además de cursar el primer año de Medicina en la UBA, transformó su mirada a la realidad argentina y la llevó a una búsqueda que no dejó a lo largo de su vida.

En marzo último, durante la inauguración de la muestra permanente de la CGT por los 50 años del Golpe de 1976, a 50 años del inicio de la oscura dictadura en Argentina, Taty Almeida expresó su convicción en el legado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, agradeció el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) a la hora de identificar los restos de las víctimas del genocidio y se emocionó al recordar a su hijo Alejandro. «Que Dios no me lleve hasta tocar sus huesos», dijo entonces.

Ese día dijo, también: «Quedamos tres madres», pero se declaró segura de la continuidad de la lucha por memoria, verdad y justicia en las nuevas generaciones. En febrero, había expresado el mismo deseo a Página 12: «Siempre digo que no me quiero ir sin poder tocar aunque sea los huesos de Alejandro», confesó sentada en su departamento de Palermo, a metros de la cama en la que solía dormir su hijo.

Página 12 recordó también, ese día que cambió para siempre la vida de Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, cuando Alejandro salió de su casa al anochecer y nunca más volvió: «Lo último que le escuchó decir fue ‘mamá, ya vengo’. Ella miró el reloj y despotricó porque estaba por servir la comida. Alejandro salió. Y ya no regresó. Ese 17 de junio de 1975 empezó una búsqueda desesperada por ese hijo que le habían arrebatado. Una búsqueda, de casi 51 años, que la llevó a golpear las puertas de los militares más poderosos y a reclamar ‘justicia legal’, como le gustaba decir».

Tras unirse a las Madres en 1979, se convirtió con el paso de los años en una de las voces más reconocidas y escuchadas del movimiento de derechos humanos en Argentina. Un referente para el movimiento y para las generaciones más jóvenes.

“Quedamos tres Madres, nada más, y dos Abuelas”, afirmó en abril pasado, sonriendo sentada en su sillón de ruedas y con su pañuelo blanco en la cabeza, durante la entrega del doctorado honoris causa de la UBA.

Ante cientos de estudiantes y docentes, amigos, familiares, militantes por los derechos humanos y luchadores sociales, Taty Alemida afirmó: «Ustedes son los que van a continuar luchando por la memoria, por la verdad y por la justicia».

Ese día sostuvo también, entre aplausos y admiración, amor que ella mismo dio y nunca perdió, que «en mí están todas las Madres. Las madres que aún están, las que no están, pero que siempre van a seguir estando».

Al recordar que este «es el quinto honoris causa que recibo», lo consideró especial «porque es en Buenos Aires y estoy acompañada de casi toda mi familia», pues faltaban sus hijos que viven en España e Italia, y faltaba «el que no está», su hijo Alejandro Martín Almeida, desde 1975.

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«No hay que tenerle miedo a la palabra militancia. Militar es tener compromiso, ese compromiso que los 30.000 desaparecidos asumieron, ese compromiso que ya han tomado tantos jóvenes, y no tan jóvenes, que son nuestra esperanza», declaró Taty Almeida ese día en la UBA.

«La lucha no termina, la lucha continúa», subrayó. «Acuérdense de lo que las Madres hemos dicho y hacemos, que la única lucha que se pierde es la que se abandona».

Autor: teleSUR - DE

Fuente: Página 12 - teleSUR